dijous, 26 de gener de 2012

A Isabel, mi maestra y amiga


He tenido el privilegio de ser alumno de Isabel. Y recordando mi andadura por la universidad, quiero rendir un sincero homenaje a la inteligencia con que mi maestra impartía sus clases, el rigor y la sistemática con que enfocaba su docencia, y el respeto que conquistaba día a día de todos nosotros, sus alumnos. Fue una excelente maestra, y como tal ha dejado una huella perenne en sus alumnos, algunos de los cuales hemos tenido el privilegio de irnos convirtiendo con el tiempo en testigos de su buen hacer fuera de las aulas.

Isabel mostró siempre una extraordinaria calidad humana en el trato con todos sus iguales, alumnos, amigos y familiares. Era especialmente sensible a todos los que de un modo u otro manifestábamos necesidades especiales. Se empeñó en buscar y en encontrar la persona que había detrás de cada alumno y supo hallar la manera de que nosotros construyéramos la auto-confianza que nos permitiera ganar en autonomía.

Aprendí con Isabel que los errores tienen tanto valor como los aciertos. Equivocarse es un derecho, y una oportunidad única para nuevos aprendizajes. Rectificar es una extraordinaria evidencia de que se aprende.

Isabel no sólo aplicaba una enseñanza inclusiva: la vivía con todas las fibras morales de su ser. El resto de sus alumnos y yo mismo estamos seguros de que ella querría que este acto de despedida fuese su última lección para todos nosotros: el testimonio de una vida por y para los demás, llevada a cabo generosamente y con un enorme compromiso hacia todos los que necesitábamos de su ayuda.

Isabel, siempre eficaz, siempre razonable, siempre entregada.

Isabel, gracias por la forma en que escogiste vivir, y por tu empeño en que los demás siguiéramos tu ejemplo.

De todo corazón, gracias.

Leo Caba
Mestre
Fou estudiant a la Facultat de Ciències de l'Educació de la UAB

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